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Ciudad

Historia

Según Julio Mártir Rizo, uno de los más afamados historiadores de Cuenca, la ciudad nació el mismo día y a la misma hora que Roma. Sin embargo, pocos son los restos que se conservan de esta cultura, si exceptuamos un pequeño puente y una fuente.

Más profunda fue la huella que el Islam imprimió sobre esta ciudad. Los árabes construyeron una fortaleza a la que denominaron Conca y, bajo los Omeya, Cuenca se destacó por una floreciente agricultura y una importante industria textil.

Tras un asedio de nueve meses, la ciudad, acosada por los almorávides y los almohades, fue recuperada por Alfonso VIII el 21 de septiembre de 1179. A partir de este momento en Cuenca se constituyó un concejo regido por el Fuero de Cuenca y una sede episcopal, organismos que contribuyeron al progreso de la ciudad.

El comercio hizo de motor de arrastre de la evolución económica, política urbanística y arquitectónica de Cuenca entre los siglos XIV y XV. Sin embargo, el siglo XVII arrastraría a la ciudad hacia un declive provocado, entre otras causas, por el aumento del precio de la lana y el consiguiente hundimiento de la pañería.

Tras los avatares del siglo XVIII y los conflictos bélicos del XIX, es en este último periodo cuando se configura la ciudad tal y como la conocemos actualmente. En el siglo XX Cuenca, al igual que el resto de España, sufrió la Guerra Civil, un hecho que no ha podido arrebatar la belleza de esta ciudad castellano-manchega.

La ciudad hoy

Con 45.000 habitantes, Cuenca es el centro administrativo, jurídico y comercial de un amplio territorio. Actualmente la ciudad vive un impulso demográfico y económico debido al sector turístico, que se ha convertido en su principal actividad. Los cientos de visitantes que se acercan a la ciudad-paisaje no sólo pueden disfrutar de su privilegiado enclave geográfico. Cuenca tiene el honor de albergar, desde 1966, el Museo de Español de Arte Abstracto, semilla de diversas fundaciones culturales y museos que se han ido expandiendo por la ciudad. Otros organismos como la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo o el Archivo Histórico actúan de auténticos propulsores del desarrollo económico y demográfico de Cuenca. Nada comparable a los beneficios que proporcionará el trazado del AVE, uniendo Cuenca con Madrid, que ha sido aprobado en enero de este año.