Es la obra excelsa del arquitecto Antonio Gaudí y todavía inconclusa, ya que al ser planteado como templo expiatorio y financiado con las aportaciones de la caridad pública, la falta de fondos paralizaba periódicamente las obras. Se empezó a construir el 3 de noviembre de 1883.
Su impulsor fue el presidente de la sección barcelonesa de la Asociación Espiritual de Devotos de San José, Josep María Bocabella. Su intención era consagrar el templo a la Sagrada Familia para exaltar los valores cristianos, la educación cristiana y la familia. El templo serviría para expiar los pecados del egoísmo burgués y del extremismo ateo. Surgió como la "catedral de los pobres".
Francesc de Paula Villar planteó una edificación neogótica, realizándose bajo sus órdenes la cimentación y parte de la cripta. Fue sustituido por Antonio Gaudí, quien replanteó el edificio por completo. Entre 1914 y 1926 no se ocupó más que de este templo, llegando a dormir en una habitación de la propia iglesia.
La identificación del arquitecto con el templo fue total: lo planteó como una obra dedicada a la gloria de Dios. Su objetivo fue, a través de una lenta evolución, llegar a la obra perfecta, culminar un edificio que se eleva como un monte artificial alzándose majestuoso hacia el cielo.
El planteamiento inicial
Se inspiró en las catedrales medievales con tres puertas que daban acceso a cada una de las naves del crucero. La planta es de cinco naves, con crucero y ábside poligonal. Gaudí planteó la Sagrada familia con 3 fachadas monumentales, rematadas en hastial y dedicadas al Nacimiento, la Pasión y la Muerte de Jesús. Cada una estaría dominada por 4 torres elevadísimas, una por cada apóstol con más de 100 metros de altitud. El cimborrio central, con más de 170 metros de alzada, representa una alegoría del Salvador.
De todo el planteamiento inicial, Gaudí sólo llevó a término la cripta y la mayor parte de la fachada de la Natividad. El genial arquitecto catalán tenía un interés obsesivo por la luz, por lo que se ocupó a fondo de la incidencia de los rayos luminosos sobre cada rincón del templo.
Planteó tres plazas triangulares que formarían una especie de estrella irregular en torno al templo. Para llegar a las tres fachadas se accedería por amplias escalinatas y un claustro de planta rectangular permitiría dar la vuelta al edificio pasando por el interior de las fachadas.