Sus impulsores
La reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, fundó este monasterio impulsada por el fervor religioso que le inspiró la Madre Mariana de San José, a la que había conocido en Valladolid cuando la corte castellana se había trasladado a esa ciudad. La reina no pudo ver terminada la obra y fue el rey Felipe III quien llevó a cabo la fundación conforme a las directrices marcadas por la reina Margarita.
Creó una Fundación que estaría junto al Alcázar y que se dedicaría al culto del Santísimo Sacramento. La fundación se enmarcó dentro de las pautas que marcó el Concilio de Trento mediante la aprobación de bulas y breves otorgados por los Papas. El objetivo era establecer comunidades contemplativas que aseguraran sufragios perpetuos en beneficio de los reyes fundadores y de sus descendientes.
Sobre el convento
El convento está constituido por los bienes donados por Felipe III y sus sucesores (incluye el edificio, los objetos artísticos y cotidianos y las partidas monetarias).
Este edificio gozó desde su fundación de los favores reales. A lo largo de toda su historia ha estado muy vinculado con la Corona: primero con la Casa de Austria y después con los Borbones.
Ello propició la acumulación de obras artísticas muy destacadas. Es un auténtico museo del arte del siglo XVII que encierra pintura, escultura, vestuario litúrgico, relicarios...
La mayoría de las obras proceden de donaciones y fundaciones que realizaron miembros de la realeza y la nobleza y también de encargos de la comunidad.
En la actualidad sigue utilizándose para uso monástico, ocupándolo las monjas agustinas recoletas que viven en él en régimen de clausura estricta.
El edificio
Dos fueron los arquitectos que intervinieron en la construcción de este Monasterio, Juan Gómez de Mora ( 1611-1616) y Ventura Rodríguez (1755-1767). De estilo barroco pero de gran sobriedad y de influencia herreriana, muy propio de la arquitectura española de la primera mitad del siglo XVII. Es muy visible en toda la arquitectura religiosa de esta época el reflejo de la humildad y sencillez predicada por Santa Teresa.
El edificio formaba parte de un amplio complejo. Se construyó unido al Alcázar con el que se comunicaba por un pasadizo extendido entre uno de los laterales de la fachada principal del convento y la Casa del Tesoro, contigua al Alcázar.
La primera piedra se puso el 16 de julio de 1611 y el edificio se inauguró solemnemente con numerosas fiestas y celebraciones el año 1616. En 1734, el incendio que destruyó el antiguo Alcázar de los Austrias cortó la comunicación con el convento.
Durante el gobierno de José Bonaparte se remodeló la plaza de Oriente y se derribó el pasadizo. A partir del año 1844 se parceló la huerta del convento para construir edificios, lo que obligó a realizar una redistribución del espacio interior, que es como se conserva en la actualidad.
Se buscó un equilibrio entre la forma y la función, entre la belleza y el uso cotidiano del monasterio.
El complejo del convento forma un rectángulo en cuyo centro está la iglesia rodeada por el claustro, la huerta, el coro, el relicario y las casas de alrededor que miran hacia el convento.