La Catedral de Cuenca tiene el honor de ser la primera catedral gótica de Castilla. De estilo gótico normando tiene el doble carácter de santuario y fortaleza. Las obras las iniciaron canteros galos, siguiendo la moda francesa, en el año 1196 y se dieron por finalizadas en el año 1257, sin embargo, a lo largo de los siglos ha continuado sufriendo transformaciones que hoy en día permanecen inconclusas.
Su planta es de cruz latina, con tres naves, una amplia cabecera sin arbotantes y un presbiterio profundo. El crucero está cubierto por una gran bóveda central de influencia anglonormanda; de hecho se ha constatado que el autor del edificio se había formado en escuelas en las que se estudiaba el arte normando y conocía la arquitectura borgoña.
El exterior de la catedral se renovó casi por completo en el siglo XVI y su interés artístico no era excesivo. Un siglo más tarde, en el XVII, se construyó la capilla del Sagrario y se reformaron tanto la fachada como las torres, otorgando al edificio un aspecto barroco. En el siglo XVIII se construyó el nuevo altar mayor y ya a principios del siglo XX se desmontó de nuevo la fachada, reconstruyéndola en lo que es su aspecto actual.
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