De estilo barroco, la construcción de este Palacio atravesó por numerosas etapas, de lo que es buena muestra su fachada principal, integrada por partes levantadas a lo largo de dos siglos. Cuenta con más de 300 dependencias, en las que se alternan la piedra de Colmenar y el ladrillo rojo brillante.
Sus impulsores
Aranjuez fue designado Real Sitio por los Reyes Católicos, que lo convirtieron en lugar de descanso. Aunque Carlos V pasó amplias temporadas en el lugar, fue Felipe II el que convirtió Aranjuez en un lugar de residencia estable para la Familia Real, promulgando varias ordenanzas en las que se fijaba que sólo podían residir en el Real Sitio los criados del Rey allí destinados. Asimismo, mandó construir un nuevo palacio de mayores dimensiones que fue destruido en el reinado de Fernando VI.
Los Borbones en el siglo XVIII embellecieron el conjunto ampliando el Palacio Real, completando el Jardín del Príncipe y construyendo la Casa del Labrador.
Sus arquitectos
Cuatro son los arquitectos que participaron a lo largo del tiempo en la realización de la obra, Juan Bautista de Toledo; Juan de Herrera; Santiago Bonavía y Francisco Sabatini.
El edificio
El origen de este edificio está en el modesto palacio mandado construir en 1387 por Lorenzo Súarez de Figueroa, Gran Maestre de la Orden Militar de Santiago. Posteriormente, Felipe II encargó la construcción de un nuevo palacio en ese lugar, siguiendo un proyecto original del arquitecto Juan Bautista de Toledo. Al tratarse de una residencia campestre para el descanso del monarca, se planteó un palacio muy abierto y aislado del exterior por una serie de "jardines cerrados".
Juan de Herrera, discípulo del primer arquitecto y continuador del primer proyecto, llevó a cabo diversas ampliaciones y variaciones, infundiéndole su sello personal a un edificio que, tras sufrir tres incendios a lo largo de los dos siglos posteriores, quedó totalmente destruido.
Una posterior restauración le dio el aspecto que presenta en la actualidad, destacando la fachada principal y un pórtico de cinco arcos sobre los que descansa una hermosa balconada de piedra de Colmenar. Durante el reinado de Carlos III, el arquitecto Sabatini añadió dos nuevas alas y un espacioso patio de armas.
Principales estancias
La escalinata
Fue realizada por Giacomo Bonavia en el reinado de Felipe V. Tiene una balaustrada rococó negra y oro destacando en el techo del conjunto una bella y monumental lámpara de bronce dorado y cristal.
Sala de Guardias de la Reina
Es la primera que se encuentra al iniciar el recorrido del palacio. Es el aposento donde estaban los Guardias de Corps que tenían como misión la custodia de la reina.
La capilla real
Creación de Sabatini. Está decorada con importantes obras, como la Purísima Concepción de Maella o un fresco de Bayeu que representa a la Virgen y los Evangelistas.
Sala de porcelana
Construida entre los años 1759 y 1765, fue realizada por artistas italianos por orden del rey Carlos III. La sala está recubierta totalmente de placas de porcelana de la fábrica del Buen Retiro de Madrid. El fondo es blanco adornado con guirnaldas y relieves de escenas chinas y temas exóticos.
Salón del Trono
Toda la estancia está tapizada en terciopelo y amueblada con elementos de estilo rococó, destacando en el techo una pintura que representa una alegoría de la Monarquía. En este salón abdicó el rey Carlos IV tras el motín organizado por su hijo Fernando VI.
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